Astronomía

¿Júpiter pudo haber sido una segunda estrella?

Júpiter es el gigante del vecindario: cabrían más de 1.300 Tierras dentro de él, y pesa más del doble que todos los demás planetas juntos. Pero lo que lo hace fascinante no es solo su tamaño, sino de qué está hecho: casi todo hidrógeno y helio, la misma receta que el Sol. No parece un primo de la Tierra; parece un pariente pobre de una estrella.

Por eso se le llama a veces “estrella fallida”. Una estrella brilla porque en su núcleo, aplastado por su propia gravedad, los átomos de hidrógeno se fusionan y sueltan energía. Para que ese horno se encienda hace falta una presión enorme, y esa presión solo la da la masa. Júpiter tiene mucha… pero no basta.

¿Cuánto le faltó? Muchísimo. Para empezar a fusionar hidrógeno como el Sol, Júpiter necesitaría alrededor de 80 veces su masa actual. Ni siquiera absorbiendo todos los demás planetas del sistema solar se acercaría al umbral. Nació con la composición de una estrella y el destino de un planeta: grande, pero condenado a no encenderse jamás.

El planeta más grande es una estrella que no llegó. Tenía los ingredientes del Sol y le faltó lo único que no se puede improvisar: masa para prender la mecha.

Fuentes: Masa mínima para fusionar hidrógeno: ~80 masas de Júpiter (límite de las enanas rojas) · Composición de Júpiter: hidrógeno y helio, como el Sol. ✓ Verificado a mano.

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