¿Qué es realmente una estrella fugaz?
Miras al cielo nocturno y de pronto una raya de luz lo cruza en un segundo. Pides un deseo. Le llamamos estrella fugaz, pero no es una estrella —ni de lejos—. Es algo muchísimo más humilde y, por eso, más asombroso.
Lo que ves es un meteoro: un trocito de material del espacio (un meteoroide) que se cruza con la Tierra y entra en la atmósfera a una velocidad brutal, entre 40.000 y más de 250.000 km/h. Y aquí está la sorpresa: la mayoría de esos trocitos son minúsculos, del tamaño de un grano de arena o una lenteja. Que algo tan diminuto ilumine el cielo entero parece imposible… hasta que entiendes de dónde sale la luz.
A esa velocidad, la piedrita comprime y frota el aire delante de ella con tal furia que lo calienta hasta ponerlo incandescente. Esa raya brillante no es tanto la roca ardiendo como el aire encendido a su paso, como una estela de fuego. Todo dura un instante: el meteoroide se desintegra por completo antes de tocar el suelo. (Si un pedazo sobrevive y cae, ya no se llama meteoro, sino meteorito.)
En las “lluvias de estrellas”, la Tierra atraviesa el rastro de polvo que va dejando un cometa, y por eso caen muchas a la vez: es basura cósmica quemándose en nuestro cielo.
Le pides deseos a un grano de arena en llamas. La estrella fugaz no es una estrella ni casi materia: es el aire ardiendo al paso de una mota de polvo del universo.
Fuentes: Meteoros: entrada de meteoroides a ~40-260 mil km/h; la mayoría son diminutos · El brillo viene del aire calentado y comprimido, no solo de la roca. ✓ Verificado a mano.
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