¿Hay terremotos en la Luna?
La Luna parece la imagen misma de la quietud: gris, silenciosa, sin viento ni agua, un mundo terminado. Pero cuando los astronautas del Apolo dejaron sismómetros clavados en su superficie, esos instrumentos empezaron a mandar una sorpresa a la Tierra: la Luna tiembla.
Se les llama moonquakes, lunamotos, y los hay de varios tipos. Los más profundos ocurren a cientos de kilómetros bajo la superficie y siguen el ritmo de las mareas: así como la gravedad de la Luna estira los océanos de la Tierra, la gravedad de la Tierra estruja a la Luna, y ese tirón la hace crujir. Otros lunamotos, más superficiales, nacen del brutal cambio de temperatura entre el día y la noche lunares, que dilata y contrae la roca.
Y aquí viene lo raro. En la Tierra, un terremoto se apaga en segundos o minutos: el agua y la roca fracturada del subsuelo amortiguan las vibraciones. La Luna es seca y densamente rígida, así que no las amortigua casi nada: un lunamoto puede seguir vibrando cerca de una hora, resonando por todo el satélite. Los científicos lo describieron con una frase preciosa: la Luna “suena como una campana”.
El mundo más quieto que ves en el cielo tiembla y resuena por dentro. Golpéalo y no da un ruido seco: repica, durante casi una hora, como una campana de piedra.
Fuentes: Sismómetros de las misiones Apolo (1969-1977) y registro de 'moonquakes' · Lunamotos profundos ligados a las mareas gravitacionales de la Tierra. ✓ Verificado a mano.
← Volver a la enciclopedia