¿Una abeja puede reconocer tu cara?
Reconocer una cara parece una tarea que solo un cerebro grande podría hacer: hay que juntar ojos, nariz y boca, notar sus proporciones y distinguir a una persona de otra muy parecida. Por eso asombra lo que descubrieron unos científicos: una abeja puede aprender a reconocer un rostro humano.
En los experimentos, mostraban a abejas melíferas fotos de caras y premiaban con una gota de agua azucarada a las que se acercaban a la “correcta”. Al poco tiempo, las abejas elegían esa cara entre varias, e incluso la recordaban días después. Más asombroso aún: parecen usar una estrategia parecida a la humana, combinando las partes del rostro en un patrón (ojos-nariz-boca) en vez de mirar cada rasgo por separado.
Ahora pon la hazaña en escala. El cerebro de una abeja tiene menos de un millón de neuronas y pesa menos que una semilla de sésamo. El tuyo tiene 86.000 millones. Y sin embargo, ese cerebro diminuto no solo navega, baila para indicar dónde hay flores y calcula rutas eficientes: también guarda tu cara. (Eso sí, para la abeja tu rostro es probablemente “una flor rara”; no te reconoce como persona, sino como un patrón que aprendió.)
Un cerebro más pequeño que una semilla puede aprender a distinguir tu cara. No hace falta ser grande para ser listo —la naturaleza mete inteligencia asombrosa en espacios mínimos.
Fuentes: Dyer, A. et al. (2005), Journal of Experimental Biology — abejas y reconocimiento de rostros · Cerebro de la abeja: menos de 1 millón de neuronas. ✓ Verificado a mano.
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