¿Tu cuerpo brilla en la oscuridad?
Las luciérnagas brillan. Las medusas y los peces de las profundidades brillan. ¿Y tú? También. Solo que no puedes verlo.
Tu cuerpo está lleno de reacciones químicas quemando energía a cada segundo. Muchas producen, como subproducto, moléculas “excitadas” que al calmarse sueltan un fotón —una partícula de luz—. No es el calor infrarrojo que ve una cámara térmica: es luz visible, de las mismas longitudes de onda que ven tus ojos. En 2009, un equipo japonés metió a varias personas en una cámara totalmente oscura con detectores ultrasensibles y fotografió ese brillo. Sube y baja durante el día, y la zona que más resplandece es la cara.
¿Por qué nunca lo has visto entonces? Porque es débil hasta lo absurdo: unas 1.000 veces por debajo del umbral que el ojo humano necesita para percibir luz. Estás brillando ahora mismo, en esta habitación, y tus propios ojos no dan la talla para captarlo.
Eres una vela encendida que no alcanza a verse a sí misma. Cada célula tuya emite luz real; el universo simplemente te hizo con un brillo demasiado tenue para tus propios ojos.
Fuentes: Kobayashi, M. et al. (2009), PLoS ONE — emisión ultradébil de fotones en humanos · Umbral de detección del ojo humano (decenas de fotones). ✓ Verificado a mano.
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