¿Los árboles de un bosque se comunican entre sí?
Miras un bosque y ves individuos: cada árbol estirándose por su cuenta hacia el sol, cada uno a lo suyo. Cava un poco y esa imagen se derrumba.
Las raíces de casi todos los árboles viven abrazadas a hongos, en una sociedad tan antigua como las plantas terrestres: el hongo extiende hilos finísimos que le sacan al suelo agua y minerales que la raíz no alcanza, y a cambio el árbol le paga con azúcares de su fotosíntesis. Hasta ahí, un buen negocio entre dos. Pero esos hilos de hongo no conectan a un solo árbol: enlazan árbol con árbol, tejiendo bajo tierra una red que puede unir un bosque entero. Los científicos la bautizaron, medio en broma, the wood wide web —la red mundial de la madera—.
¿Y qué corre por esa red? Cosas asombrosas. Un árbol grande y soleado puede enviar azúcares a un retoño que crece a la sombra y no le alcanza la luz. Un árbol atacado por insectos puede soltar señales químicas de alarma que ponen en guardia a sus vecinos antes de que la plaga llegue. (Cuánto de esto es “generosidad” y cuánto es el hongo moviendo recursos para su propio beneficio es un debate vivo entre biólogos —y eso lo hace más interesante, no menos.)
Un bosque no es una multitud de solitarios: es una red enterrada que comparte comida y avisos. Lo que ves como árboles separados, por debajo, está todo cosido.
Fuentes: Redes micorrízicas (simbiosis raíz-hongo) · Simard, S. et al. (1997), Nature — transferencia de carbono entre árboles. ✓ Verificado a mano.
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