Biología

¿Por qué te mareas leyendo en el carro?

Vas en el carro leyendo un mensaje y, de repente, te entra un mareo pegajoso, sudor frío, ganas de vomitar. Curiosamente, el conductor casi nunca se marea. El culpable no está en tu estómago: está en una pelea entre tus sentidos que tu cerebro no sabe arbitrar.

Dentro de tu oído tienes un sensor de movimiento extraordinario: el sistema vestibular, unos canalitos con líquido que detectan cada acelerón, frenazo y curva. Cuando el carro arranca o gira, ese sensor avisa al cerebro: “nos estamos moviendo”. Pero si tú vas mirando un libro o el celular, tus ojos ven algo quieto, cercano, inmóvil, y le mandan al cerebro el mensaje contrario: “estamos parados”.

El cerebro recibe entonces dos informes que se contradicen —un sentido dice que hay movimiento y el otro que no— y no logra encajarlos. Ese es el mareo. La teoría más aceptada da un giro inquietante: en la naturaleza, la única vez que tus sentidos se descoordinan así es cuando has ingerido una toxina o un veneno. Así que el cerebro, por si acaso, activa su plan de emergencia contra el envenenamiento: náuseas y vómito para “expulsar” lo que cree que te intoxicó.

Por eso el conductor no se marea (sus ojos siguen la carretera y coinciden con lo que siente su oído), y por eso ayuda mirar el horizonte: le das a los ojos el movimiento que el oído ya está sintiendo, y la pelea se acaba.

El mareo del viaje es tu cerebro confundiendo el movimiento con un veneno. Cuando ojos y oídos no se ponen de acuerdo, tu cuerpo elige, por las dudas, vomitar.

Fuentes: Teoría del conflicto sensorial (oído interno vs. visión) · Sistema vestibular del oído interno como sensor de movimiento. ✓ Verificado a mano.

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