Astronomía La ciencia detrás de la ficción

¿Son reales los agujeros de gusano de las películas?

En Interstellar, Stargate o Contact, los héroes cruzan el universo por un atajo: un túnel que conecta dos puntos lejanísimos del espacio, como si doblaras una hoja de papel y la perforaras. Se llaman agujeros de gusano, y lo asombroso es que no son un invento de guionistas: salen de las mismísimas ecuaciones de Einstein.

La relatividad general permite, sobre el papel, estos “puentes” (los físicos los llaman puentes de Einstein-Rosen). Matemáticamente, existen. El problema es hacerlos útiles.

Primero, serían inestables: un agujero de gusano se cerraría de golpe, aplastando cualquier cosa que intentara cruzarlo. Para mantenerlo abierto el tiempo suficiente haría falta materia exótica con energía negativa —lo mismo que pide el motor de curvatura—, algo que nadie ha encontrado. Y segundo: nunca se ha observado ninguno, ni el más pequeño.

El abismo: los agujeros de gusano viven en esa frontera preciosa entre “prohibido” y “permitido”. Las leyes de la física no los descartan —por eso físicos serios los estudian—, pero todo lo que sabemos sugiere que construir uno transitable está, por ahora, muchísimo más allá de nuestro alcance.

El atajo cósmico de las películas no está prohibido por la física: está permitido en el papel y ausente en el cielo. Einstein abrió la puerta; nadie ha encontrado la llave.

Fuentes: Puentes de Einstein-Rosen (agujeros de gusano) en la relatividad general · Agujeros de gusano transitables y su requisito de materia exótica / energía negativa (Morris & Thorne, 1988). ✓ Verificado a mano.

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