¿De qué color es el agua? (No es transparente)
Llenas un vaso de agua y lo ves transparente, sin color. Por eso crecimos diciendo que “el agua no tiene color”. Pero no es cierto: el agua es de un azul muy tenue, un color que sí es suyo. Lo que pasa es que en un vaso hay tan poca que no alcanzas a notarlo.
El truco está en la cantidad. Las moléculas de agua absorben la luz de forma desigual: se tragan un poquito de la luz roja y dejan pasar casi intacta la azul. En un vaso, esa absorción es tan pequeña que es invisible. Pero cuando la luz atraviesa metros y metros de agua, el efecto se acumula: se pierde tanto rojo por el camino que lo que queda, y lo que rebota hacia tus ojos, es azul.
Por eso el fondo de una piscina honda, el hielo compacto de un glaciar o el agua de una cueva profunda se ven azulados incluso en un día nublado, cuando no hay cielo azul que reflejar. Ese azul no es prestado del cielo: es el color propio del agua, revelándose cuando por fin hay suficiente para verlo.
El agua no es incolora: es azul, solo que tan pálida que hace falta mucha para creerlo. Un vaso te engaña; un glaciar te dice la verdad.
Fuentes: Absorción de la luz por el agua (débil en el rojo, casi nula en el azul) · El color intrínseco del agua vs. el reflejo del cielo. ✓ Verificado a mano.
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