¿Por qué el mar es salado?
Un dato que no cuadra: ningún río sabe a sal y, sin embargo, todos terminan en un mar saladísimo. Si el agua que llena el océano viene de ríos dulces, ¿de dónde salió tanta sal?
La respuesta es lentísima. La lluvia, ligeramente ácida, desgasta las rocas de los continentes y les arranca sales minerales (sobre todo sodio y cloro). Los ríos arrastran esas sales disueltas —en cantidades diminutas, imperceptibles al gusto— y las llevan, gota a gota, hasta el mar.
Ahí está el truco: del océano, el agua se evapora y vuelve a caer como lluvia dulce… pero la sal no se evapora, se queda. Cada río que llega deposita un poquito más de sal, y el agua que se va no se lleva ninguna. Repite eso durante miles de millones de años y tienes un océano salado alimentado por ríos dulces.
El mar no nació salado: se fue salando gota a gota, con la sal que los ríos le regalan y el sol nunca se lleva.
Fuentes: Ciclo geológico de las sales: meteorización de rocas y aporte fluvial al océano · Acumulación de sales por evaporación (el agua se evapora, la sal permanece). ✓ Verificado a mano.
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