¿El vidrio es un líquido o un sólido?
Seguramente escuchaste esta “curiosidad”: el vidrio en realidad es un líquido lentísimo, y por eso los vitrales de las catedrales góticas son más gruesos en la base —después de siglos, ha goteado hacia abajo—. Es una historia preciosa. Y es falsa.
Empecemos por lo cierto: el vidrio no es un sólido normal. En un cristal de sal o en un metal, los átomos forman una rejilla perfecta y ordenada. En el vidrio, no: cuando la arena fundida se enfría, los átomos se quedan desordenados, congelados en el sitio tal como estaban en el líquido, sin tiempo de acomodarse. A eso se le llama sólido amorfo. Es un sólido de verdad —rígido, no fluye—, pero con el desorden interno de un líquido. Ni una cosa ni la otra del todo.
¿Y los vitrales? Su grosor desigual viene de la fabricación: hace siglos el vidrio se soplaba y giraba a mano, salía con espesor irregular, y los vidrieros —con sensatez— montaban la parte más gruesa abajo. No goteó: lo pusieron así.
¿Cuánto tardaría en fluir de verdad a temperatura ambiente? Los cálculos dan tiempos mayores que la edad del universo.
El vidrio no es un líquido lento: es un líquido que se quedó quieto para siempre. Los vitrales no gotearon en 800 años —y no lo harían aunque los dejaras miles de millones más.
Fuentes: Zanotto, E. D. (1998), American Journal of Physics — el vidrio no fluye a temperatura ambiente · Estado vítreo (definición de sólido amorfo). ✓ Verificado a mano.
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