Si sale cara cinco veces seguidas, ¿es más probable que ahora salga cruz?
No: la moneda no tiene memoria. Después de cinco caras seguidas, la probabilidad de cara sigue siendo exactamente 50%, igual que en el primer lanzamiento. Pensar que una racha “se tiene que compensar” es un error tan común que tiene nombre: la falacia del jugador.
La trampa es sutil. Es cierto que sacar seis caras seguidas es poco probable (una entre 64) antes de empezar. Pero cuando ya llevas cinco caras, esas cinco ya ocurrieron: son historia. La moneda no lleva la cuenta, no “sabe” que debe equilibrarse. Para el sexto lanzamiento, el pasado no cuenta, y la probabilidad vuelve a ser 50-50, limpia.
El ejemplo más famoso pasó en 1913, en el Casino de Montecarlo: la bola de la ruleta cayó en negro 26 veces seguidas. A cada tirada, más y más gente apostaba fuerte al rojo, convencidos de que “ya tocaba”. Perdieron fortunas: cada giro seguía siendo independiente, y el rojo no estaba más cerca por mucho negro que hubiera salido.
El abismo es sobre ti, no sobre la moneda: nuestro cerebro está cableado para buscar patrones y equilibrio donde solo hay azar. Esa misma intuición que nos sirvió para sobrevivir nos hace pésimos jugando con la probabilidad.
La moneda no te debe nada: no recuerda sus caras ni tiene que compensarlas. La racha vive en tu cabeza, no en el azar — y creer lo contrario ha vaciado muchos bolsillos.
Fuentes: Falacia del jugador (gambler's fallacy): independencia de eventos aleatorios · Racha de 26 negros en la ruleta del Casino de Montecarlo (18 de agosto de 1913). ✓ Verificado a mano.
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