¿El coral es una planta, una piedra o un animal?
Miras un arrecife de coral y ves algo que parece roca de colores: duro, quieto, con formas de abanico o de cerebro. Cuesta creer que sea otra cosa. Pero un coral no es una planta ni una piedra: es un animal. Millones de animales, en realidad.
Cada coral está formado por miles de pólipos: criaturas diminutas, blanditas, con tentáculos, parientes cercanos de las medusas y las anémonas. Cada pólipo fabrica a su alrededor una copa de roca caliza para protegerse, y vive dentro. Cuando miles de pólipos crecen juntos, generación sobre generación, sus esqueletos de piedra se acumulan y forman la estructura enorme que llamamos arrecife. Lo “duro” es el esqueleto; lo vivo es la fina capa de animales que crece encima.
Y hay una vuelta de tuerca preciosa. Dentro de cada pólipo viven algas microscópicas (zooxantelas): hacen fotosíntesis, le regalan al coral gran parte de su comida y le dan sus colores. Es una sociedad íntima entre un animal y una planta. Cuando el agua se calienta demasiado, el coral expulsa esas algas y se queda blanco y hambriento: eso es el temido blanqueamiento de los arrecifes.
Un arrecife de coral es animal, mineral y vegetal a la vez. Lo que parece una roca de colores es, en verdad, una ciudad de animalitos con jardines vivos por dentro.
Fuentes: Los corales son cnidarios (pólipos), parientes de medusas y anémonas · Simbiosis con algas (zooxantelas) que dan color y alimento al coral. ✓ Verificado a mano.
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