¿Tienes más huesos ahora o cuando naciste?
Parece una pregunta con truco, y lo es. Creces, te haces grande y fuerte… y tu número de huesos disminuye. Un recién nacido tiene alrededor de 300; un adulto, 206.
No es que se pierdan. Es que muchos huesos de bebé no son un hueso todavía: son varias piezas separadas, en buena parte de cartílago blando, que con los años se van endureciendo y soldando unas con otras. El ejemplo más claro está en tu cabeza: el cráneo de un recién nacido llega en placas sueltas, con espacios blandos entre ellas —las fontanelas, la famosa “mollera”—. ¿Para qué? Para que la cabeza pueda comprimirse y pasar por el canal de parto sin romperse, y para dejar sitio a un cerebro que va a crecer a toda velocidad. Con el tiempo esas placas se cierran y se funden en el casco sólido que tienes hoy.
Lo mismo pasa por todo el cuerpo hasta cerca de los 20 o 25 años. Tu esqueleto no se completó al nacer: se fue encogiendo en número mientras crecía en tamaño.
Empezaste con casi 100 huesos más de los que tienes ahora. Crecer no fue sumar piezas: fue soldarlas hasta convertir un rompecabezas blando en un solo esqueleto.
Fuentes: Recién nacido: ~300 huesos; adulto: 206 huesos · Osificación y fusión ósea (fontanelas del cráneo). ✓ Verificado a mano.
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