Física

Si el Sol calienta tanto, ¿por qué el espacio está helado?

El Sol es un horno que calienta la Tierra desde 150 millones de kilómetros. Y sin embargo, el espacio que hay entre él y nosotros está helado: unos 270 grados bajo cero. ¿Cómo puede estar tan frío el mismo lugar que atraviesa toda esa luz ardiente?

Porque el calor no viaja solo: necesita algo que lo lleve. En la Tierra tienes dos repartidores por todas partes: el aire y el agua. Cuando te acercas a una fogata o metes la mano en agua caliente, un montón de moléculas chocan contra tu piel y te pasan su energía. El espacio es un vacío: casi no hay moléculas. Así que, aunque la luz del Sol lo cruce, no hay nada que “toque” tu piel para calentarte por contacto. El único calor que recibes es el que llega en forma de radiación —la luz misma—, y basta con ponerte a la sombra para dejar de recibirlo.

Por eso en el espacio conviven los dos extremos. Un objeto expuesto al Sol directo se achicharra (la Estación Espacial ronda los 120 °C en su cara iluminada), mientras que su cara en sombra se congela a más de 100 °C bajo cero. Sin aire que reparta el calor entre ambos lados, cada cara vive su propia temperatura.

El espacio no es frío porque le falte calor del Sol: es frío porque no hay quién reparta ese calor. Al sol te quemas, a la sombra te hielas —y entre una cara y otra, el vacío no media.

Fuentes: Temperatura del fondo del espacio: ~2,7 K (unos -270 °C) · Formas de transmisión del calor: conducción, convección y radiación. ✓ Verificado a mano.

← Volver a la enciclopedia

Una maravilla en tu correo, cada día

Sin feed. Sin ruido. Sin publicidad. El antídoto del scroll, en tu bandeja de entrada.

Gratis. Te puedes ir cuando quieras. Cada dato, verificado a mano. · Aviso de Privacidad