¿Por qué el hierro se oxida y el oro no?
Deja una llave de hierro a la intemperie y en semanas tendrá manchas naranjas; en años, se deshace en óxido. Deja una moneda de oro mil años y saldrá igual de brillante. ¿Por qué esa diferencia tan brutal, si ambos son metales?
Todo está en las ganas de reaccionar. El hierro es químicamente ansioso: se combina con el oxígeno del aire y con el agua con facilidad, y esa combinación —óxido de hierro— es lo que llamamos herrumbre. El oro, en cambio, es un “metal noble”: tan estable que casi no reacciona con nada —ni el aire, ni el agua, ni casi ningún ácido lo tocan—.
Esa pereza química tiene una consecuencia que pone la piel de gallina: como el oro casi no se corroe ni se destruye, casi todo el oro que se ha extraído en la historia de la humanidad todavía existe. Se ha fundido y refundido una y otra vez, pero los átomos siguen ahí.
El anillo que llevas puesto podría contener oro que antes fue de una moneda romana, de una joya faraónica o de una corona medieval.
El hierro se entrega al mundo y se deshace; el oro se niega, y por eso es casi eterno. Tu anillo quizá sea más viejo que cualquier país.
Fuentes: Reactividad de los metales: el hierro se oxida con facilidad; el oro es un metal noble (muy poco reactivo) · Estimaciones del oro extraído en la historia (World Gold Council): casi todo persiste. ✓ Verificado a mano.
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