¿Por qué la leche es blanca si no tiene pigmento blanco?
La leche es blanquísima, pero si buscas en ella un ingrediente “blanco”, no lo encuentras: el agua es transparente, la grasa es amarillenta, las proteínas no tienen color. ¿De dónde sale entonces ese blanco? No de un pigmento, sino de un truco de luz.
La leche es lo que en química se llama un coloide: un líquido lleno de partículas diminutas flotando sin disolverse. En su caso, gotitas de grasa y, sobre todo, unos grumitos microscópicos de proteína llamados micelas de caseína. Cuando la luz entra en la leche, choca contra esos millones de partículas y rebota en todas direcciones —se dispersa—. Y lo clave: las partículas dispersan todos los colores por igual, sin preferir ninguno. Cuando la luz de todos los colores rebota junta hacia tus ojos, tu cerebro lo interpreta como blanco.
Es el mismo motivo por el que la espuma, la nieve o las nubes son blancas aunque estén hechas de cosas transparentes (agua, aire): no es color, es luz rebotando en muchísimas superficies pequeñas. La prueba: la leche descremada, con menos grasa, se ve más azulada, porque cambian las partículas que dispersan la luz.
La leche no es blanca: parece blanca porque devuelve toda la luz de golpe. No hay pigmento dentro, solo millones de partículas rebotando cada color por igual.
Fuentes: Dispersión de la luz por micelas de caseína y glóbulos de grasa (coloide) · El blanco resulta de dispersar todas las longitudes de onda por igual. ✓ Verificado a mano.
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