¿Por qué tiritas de frío justo cuando tienes fiebre y estás ardiendo?
La fiebre esconde una paradoja que todos hemos vivido: estás ardiendo —el termómetro marca 39 °C— y sin embargo tiemblas de frío, te tapas con mantas y no entras en calor. ¿Cómo puedes tener frío estando tan caliente? La respuesta está en un pequeño “termostato” dentro de tu cerebro.
En el centro de tu cabeza hay una región, el hipotálamo, que funciona como el termostato del cuerpo: fija cuál debe ser tu temperatura ideal (normalmente 37 °C) y trabaja para mantenerla. Cuando entra una infección, tu sistema inmune manda una orden: sube el termostato. ¿Por qué? Porque muchos microbios se reproducen peor con calor, y tus defensas trabajan mejor. Así que el hipotálamo cambia la meta, por ejemplo a 39 °C.
Y aquí aparece la paradoja. En ese instante, tu cuerpo todavía está a 37, pero tu nueva meta es 39: para el cerebro, te faltan dos grados, estás “demasiado frío”. Entonces hace lo que haría en un día helado: te da escalofríos —los músculos tiemblan rápido para generar calor— y cierra los vasos de la piel para no perderlo. Por eso sientes frío y tiritas: no porque estés frío, sino porque tu objetivo subió y tu cuerpo corre a alcanzarlo.
Cuando la fiebre cede y el hipotálamo baja de nuevo la meta a 37, ocurre lo contrario: ahora te sobran grados, y sudas para enfriarte. Por eso “romper la fiebre” viene con sudores.
Tiritas con fiebre porque tu cuerpo movió la meta, no porque estés frío. El termostato de tu cabeza subió el número, y tú tiemblas corriendo a alcanzarlo.
Fuentes: El hipotálamo eleva el punto de ajuste térmico durante la fiebre · Los escalofríos (tiritar) generan calor por contracción muscular. ✓ Verificado a mano.
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