¿Por qué la Estatua de la Libertad es verde si el cobre es anaranjado?
La Estatua de la Libertad es de un verde inconfundible. Pero está hecha de cobre, y el cobre, recién pulido, es de un cálido color anaranjado rojizo, como una moneda nueva. Cuando la inauguraron en 1886, la estatua brillaba anaranjada. Nadie la pintó de verde: el aire lo hizo, poco a poco.
El cobre, como muchos metales, reacciona lentamente con su entorno. Expuesto durante años al oxígeno, la humedad y los gases del aire (dióxido de carbono y compuestos de azufre de la contaminación), su superficie se va transformando en una fina costra de nuevos compuestos —carbonatos y sulfatos de cobre— de color verde azulado. A esa capa se le llama pátina (o “verdín”). En la estatua, el cambio completo de naranja a verde tomó unas tres décadas.
Y aquí lo asombroso: esa capa verde no es daño, es protección. Una vez formada, la pátina sella la superficie y frena que el oxígeno siga atacando el cobre de debajo. Es el mismo tipo de defensa que hace al acero inoxidable resistir el óxido: el metal se cubre a sí mismo con una capa que lo blinda. Por eso restaurar la estatua a su naranja original sería un error: perdería su escudo (y su rostro más famoso).
A la Estatua de la Libertad la pintó de verde el propio aire, y esa pintura la protege. El cobre no se arruinó: se puso un escudo verde que lo conserva desde hace más de un siglo.
Fuentes: Pátina del cobre: carbonatos y sulfatos de cobre (verdín / cardenillo) · La Estatua de la Libertad, de cobre, se tornó verde en ~30 años. ✓ Verificado a mano.
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