Física

¿Por qué el hielo es tan resbaladizo?

Todos hemos resbalado en hielo. Pero pregúntate por qué: el vidrio también es liso y duro, y no patinas sobre él. ¿Qué tiene el hielo de especial? La respuesta correcta es más rara —y más reciente— de lo que crees.

Durante casi un siglo se enseñó una explicación cómoda: al pararte sobre el hielo, tu peso lo derrite un poquito bajo los pies, creando una capa de agua que te hace resbalar. Suena razonable… pero no cuadra con los números. La presión de una persona apenas baja el punto de fusión unas fracciones de grado, insuficiente para explicar por qué resbalas incluso a 20 grados bajo cero, o por qué patina alguien muy liviano.

La clave la descubrió la física de superficies: el hielo, en su cara más externa, no es hielo del todo. Las moléculas de la última capa no tienen vecinas por encima que las mantengan en su sitio, así que quedan sueltas y se comportan como un líquido, formando una película resbaladiza de “agua” que existe incluso muy por debajo de cero, sin que nadie la derrita. Es como si el hielo viniera de fábrica con su propia capa de lubricante encima. El roce de tu pie y el calor pueden engrosarla un poco, pero la base ya estaba ahí.

Resbalas sobre el hielo porque su superficie nunca llega a congelarse del todo. No lo derrites tú: el hielo trae puesta, de nacimiento, una finísima piel de agua.

Fuentes: Capa cuasilíquida en la superficie del hielo (premelting), presente incluso bajo 0 °C · La explicación clásica por presión es insuficiente para las temperaturas cotidianas. ✓ Verificado a mano.

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