Física

¿Por qué hay eco en una montaña o en una habitación vacía?

Gritas en un valle y, un segundo después, el valle te devuelve tu grito. Suena a magia, o a alguien escondido imitándote. Es algo mucho más simple: tu voz fue, chocó y volvió.

El sonido es una onda que viaja por el aire, y cuando esa onda se topa con una superficie dura —la pared de roca de una montaña, un muro, el fondo de un pozo— rebota, igual que una pelota contra una pared. Parte de tu voz sale disparada de vuelta hacia ti. Como el sonido viaja a una velocidad concreta (unos 340 metros por segundo), ese viaje de ida y vuelta toma un tiempo, y por eso oyes tu voz repetida un instante después. Eso es el eco: no otra voz, sino la tuya con retraso.

La clave está en la distancia. Tu cerebro solo distingue dos sonidos como separados si entre ellos pasa al menos una décima de segundo; en ese tiempo, el sonido recorre unos 34 metros (17 de ida y 17 de vuelta). Por eso necesitas una pared lejana, a partir de unos 17 metros, para oír un eco limpio. Si la superficie está cerca —las paredes de tu baño, una habitación vacía— el rebote vuelve tan pegado a tu voz original que no lo oyes como una repetición, sino como que el cuarto “resuena” o “retumba”. A eso lo llamamos reverberación: ecos tan rápidos y numerosos que se funden en uno.

El eco es tu voz de vuelta, apenas un instante tarde. No hay nadie repitiéndote: solo el tiempo que el sonido tarda en ir hasta la pared y regresar.

Fuentes: El eco es la reflexión del sonido en una superficie dura · Se distingue del sonido original a partir de ~17 m (retraso de ~0,1 s). ✓ Verificado a mano.

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