¿Puede un órgano volver a crecer si le quitan un pedazo?
En la mitología griega, Prometeo fue castigado a que un águila le devorara el hígado cada día… y cada noche le volvía a crecer, para sufrir de nuevo. Suena a fantasía cruel. Pero los griegos, sin saberlo, habían acertado en algo: de todos tus órganos, el hígado es el único que se regenera de verdad.
Corta un pedazo de casi cualquier órgano y no vuelve: cicatriza, pero no recupera lo perdido. El hígado es la excepción asombrosa. Puedes quitarle hasta dos tercios de su masa y, en cuestión de semanas, el trozo que queda crece de nuevo hasta devolverle casi su tamaño original. No le brotan formas nuevas como a una lagartija le sale la cola; más bien, las células que quedan se multiplican a toda marcha hasta reponer el volumen que hacía falta.
Esta capacidad no es un dato curioso sin más: salva vidas. Gracias a ella existe el trasplante de donante vivo: una persona sana puede donar una parte de su hígado a un enfermo, y a los dos les vuelve a crecer hasta funcionar con normalidad. Es de las pocas cirugías en las que quitar un pedazo grande de un órgano no es permanente.
Tienes dentro un órgano que se reconstruye a sí mismo. El castigo eterno que los griegos imaginaron para Prometeo es, en tu hígado, un poder real —y uno que hoy permite regalar vida en vida.
Fuentes: Regeneración hepática: recuperación de masa tras resección de hasta ~2/3 · Trasplante de hígado de donante vivo. ✓ Verificado a mano.
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